31 agosto, 2018 09:31



“Están empecinados en destruir la universidad”

La marcha en defensa de la universidad pública reunió a miembros de toda la comunidad educativa y científica del país, en reclamo de salarios dignos y en rechazo al ajuste. Dos horas después de la manifestación, hubo incidentes aislados y algunos detenidos por la policía.

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«Llamen a Mauricio y a Vidal/ para que vea / que este pueblo no cambia de idea / pelea y pelea por la educación.” El cantito renació, una vez más, desde el escenario que trabajadores docentes y no docentes de las 57 universidades públicas de todo el país, junto a sus estudiantes, levantaron ayer en la Plaza de Mayo, y marcó el ritmo en varios pasajes de la movilización que protagonizaron desde el Congreso, acompañados de sindicatos que nuclean a trabajadores de la educación de niveles inicial, primario y secundario, organizaciones de científicos, gremios, agrupaciones de mujeres, políticas y sociales, organismos de derechos humanos, referentes de la política, familias y grupos de amigues en defensa de la universidad pública. La marcha fue masiva y ni la tormenta ni el frío pudieron frenarla. “En la Casa Rosada hay un grupo de empresarios empecinados en destruir la universidad pública. Y acá hay centenares de miles empecinados en defenderla”, interpretó Luis Tiscornia, de la Conadu Histórica, uno de los oradores del acto de cierre de la jornada de lucha.

La movilización fue, por ahora, la máxima expresión del reclamo de la comunidad universitaria al gobierno de Mauricio Macri, en la cuarta semana de un conflicto en reclamo de mejoras salariales para los docentes, con denuncias de las universidades públicas de todo el país por la falta de fondos para poder funcionar . Inicialmente, la marcha iba a culminar en el Ministerio de Educación, pero ante la resistencia del Gobierno a dar respuesta a los reclamos, el punto de cierre fue trasladado a la Plaza de Mayo por los organizadores, las federaciones docentes (Conadu, Conadu Histórica y Fedun), las organizaciones estudiantiles (la FUA y sus federaciones regionales) y de trabajadores no docentes (la Fatun).

“¿Nos ponemos la capucha y vamos para el Congreso?”, le preguntó una chica a su amiga mientras tomaban coraje para salir de la galería del Cabildo y emprender la caminata bajo una lluvia que aún no era torrencial, pero lo sería. Eran las 17.30 y el avance de la marcha se demoraba. El escenario, ya montado sobre Bolívar, de espaldas a la Casa Rosada, regalaba una playlist que acompañó la jornada. “Conmigo no bailás porque yo bailo en la calle”, se fueron cantando ellas con los Cádillacs de fondo, poniéndole el cuerpo al reclamo, dejando de lado la comodidad del mate caliente en casa.

El agua les dio tiempo hasta Sáenz Peña y Avenida de Mayo, en la puerta de la Plaza Congreso, colmada ya de banderas, pilotos y paraguas. Aquí y allá, los trabajadores de la agencia Télam y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires; diferentes delegaciones de ATE, Ctera, aguardaban que la cabecera, que crecía frente al Parlamento definiera el avance hacia la Plaza de Mayo. Un trueno fatal invitó al chaparrón. En la calle terminaron bañados. Algunos aguantaron, otros se escondieron en comercios y fachadas. La boca del subte A se colmó. “Pá, ¿vamos a casa?”, preguntó un adolescente a su papá. “No, vamos en subte a la Plaza”, respondió él.

En la superficie, la multitud esperó a que pasara el aguacero para comenzar a andar. Al ritmo de “Fuera, fuera, fuera Macri, fuera”, “Llamen a Mauricio y a Vidal…”, y el ya clásico hit del verano entraron en calor. La llegada a la Plaza de Mayo se anunció con un arcoiris en el cielo y aplausos en la calle. La primera en ser ovacionada fue la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, también hubo saludos para Sergio Maldonado, el hermano de Santiago, muerto en medio de un operativo represivo en Chubu. Hubo recordatorios de “presente ahora y siempre” para los 30 mil, para los docentes Sandra y Rubén que fallecieron en una escuela de Moreno por una explosión de gas, también para Santiago Maldonado y Carlos Fuentealba.

“Somos más de 300 mil defendiendo la educación pública, un derecho que Macri no nos va a quitar”, reivindicaron desde los micrófonos. La columna principal abrazó al escenario, colmó la Plaza de Mayo y quedó desplegada sobre la Avenida de Mayo hasta más allá de la 9 de Julio. Hubo referentes de las 57 universidades nacionales del país en el acto y, además, las manifestaciones se replicaron en “más de cien ciudades”. Los oradores fueron concisos y contundentes. “No queremos recorte ni achique del presupuesto para las universidades ni de nuestros salarios. Queremos que crezcan a la par de la inflación”, postuló Daniel Ricci, de Fedun, quien también se solidarizó con “los reclamos del resto de los sindicatos que están peleando contra el ajuste que está sufriendo el pueblo”. Tiscornia recordó: “Hace cuatro semanas que estamos de paro porque tenemos la obligación de defender universidad pública y el derecho de defensa de nuestro salario, porque está en juego el derecho de cualquier hije del pueblo a estudiar”. En relación con “los empresarios que ocupan la Casa Rosada”, propuso “enfrentarlos con la unidad y la decisión de ir a la lucha, porque está en juego la universidad pública”.

“La universidad argentina es la única productora de conocimiento necesario para que los argentinos tengamos un futuro como el que nos merecemos”, sumó, en representación de la Fatun, Walter Merkins. “Esta gente evidentemente pretende que esto se termine”, acusó al Gobierno, pero “la lucha nos va a poner a la altura de las circunstancias”.

Dos horas después de la marcha, se registraron choques entre algunos manifestantes y la policía, que se llevó detenidos a varios jóvenes.

Fuente: Página 12.