18 octubre, 2016 13:19


Salud recomienda evitar el consumo de hierbas medicinales y miel en menores de un año

Los lactantes menores de un año no deben consumir miel ni hierbas medicinales como medida eficaz de prevención ante la posibilidad de contraer el botulismo, enfermedad infrecuente pero muy seria que es ocasionada por una bacteria. Un caso sospechoso de esta patología es emergencia y de notificación obligatoria, explicó la responsable del Centro de Información, […]

Los lactantes menores de un año no deben consumir miel ni hierbas medicinales como medida eficaz de prevención ante la posibilidad de contraer el botulismo, enfermedad infrecuente pero muy seria que es ocasionada por una bacteria. Un caso sospechoso de esta patología es emergencia y de notificación obligatoria, explicó la responsable del Centro de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica de Entre Ríos de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud, Analía Corujo.

lactante

Culturalmente fue de uso habitual untar el chupete que usa el bebé con miel o darle infusiones de hierbas medicinales a los efectos de atenuar la proliferación de gases, combatir parásitos o ayudar a bajar la fiebre. Estos mitos, fueron por años, parte de la medicación autóctona que se utilizaba desde la creencia para subsanar cuestiones de salud por fuera del circuito médico.

El botulismo —señaló la doctora Analía Corujo— es una enfermedad no tan frecuente pero sí generadora de graves consecuencias cuando la persona se pone en contacto con la toxina en las diversas formas en que se presente. Así es que, las bacterias pueden entrar al organismo a través de heridas o pueden vivir en alimentos mal enlatados o mal conservados y se transmite a través de las comidas, por heridas infectadas o por la ingesta de las esporas de la bacteria pero que también, puede hallarse en otros lados de uso común en el recorrido cotidiano de las personas.

La bacteria denominada de modo científico como Clostridium botulinum se encuentra en los suelos y en el ambiente, y produce esporas que sobreviven en los alimentos mal conservados o mal enlatados, donde se genera la toxina que produce la enfermedad. Al ingerir incluso cantidades pequeñísimas de esta toxina, se puede provocar una enfermedad grave.

Los alimentos que suelen contaminarse con mayor frecuencia son las verduras enlatadas caseras como espárragos, arvejas, remolacha y choclo, y menos frecuentemente como ajo y tomate. También puede ser transmitido por la carne de cerdo, el pescado crudo o ahumado y la miel.

El botulismo también ocurre si la bacteria penetra a través de heridas abiertas.

En el caso de los niños la causa más común la constituye la ingestión de miel. Ante un caso sospechoso en un lactante lo más certero es que los síntomas puedan aparecer entre las próximas dos horas y 10 días de que se haya contraído la enfermedad. Los síntomas mas evidentes son hipotonía (se aflojan los músculos, se convierte en un cuerpito aflanado), constipación por más de tres días, se observa que los reflejos motores se vuelven más lentos pero en este último punto a la vista del profesional y no succiona con fuerza.

El botulismo es una enfermedad de denuncia obligatoria y ante un caso confirmado el área de Salud de la provincia cuenta con disponibilidad de suero antibotulínico.

Finalmente, Epidemiología de la provincia sugiere como relevante y fundamental que ante cualquier sospecha, se acuda a la consulta médica, de forma inmediata.