13 diciembre, 2017 12:15



El Gobierno Nacional aumentó el gasto en 202 mil millones a través de un decreto

Subió el déficit financiero en $ 135.521 millones, les quitó fondos a inversiones e incrementó partidas para gastos corrientes; creen que no afectará el rojo fiscal estimado en 4,2%.

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La intención oficial de acelerar la contención de las erogaciones públicas para abandonar paulatinamente el déficit fiscal tendrá que esperar un poco más. Al menos así lo reconoce, tácitamente, un decreto presidencial que se publicó ayer en el Boletín Oficial y establece un incremento de $ 202.026 millones en el gasto, uno de los grandes adversarios según Mauricio Macri para conformar un país sustentable.

Con el aumento de las erogaciones, que representan un 7% del presupuesto estimado vigente hasta ayer ($ 2.622.473 millones), el déficit financiero empeora en otros $ 135.521 millones, según surge de los cálculos que hizo la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) sobre la base del decreto de necesidad y urgencia 1013.

Pese al incremento del gasto, los especialistas creen que no está del todo en riesgo el cumplimiento de las metas para este año, aunque sí reconocen una reducción del margen de maniobra oficial.

«Esto compromete más la meta fiscal, pero no implica que se vaya a incumplir, porque el Gobierno tiene espacio para frenar ciertos gastos y a partir de esa subejecución cumplir con el objetivo del 4,2% [del producto]», explicó a La Nación Rafael Flores, presidente de ASAP.

La norma establece un fuerte aumento de los gastos corrientes, en torno a los $ 230.650 millones. Se trata de los más dolorosos desde la mirada oficial, ya que apuntan a cubrir principalmente salarios y las necesidades operativas de los organismos, pero no obras de infraestructura ni inversiones que perduren, que en la práctica se reducirán.

De hecho, las partidas para atender gastos en personal treparon $ 9860,3 millones, para atender los incrementos de las paritarias que se hicieron este año. Entre los principales beneficiados están la Anses, el Consejo de la Magistratura, la Gendarmería, la Policía Federal, la Prefectura y el Ministerio de Agroindustria y sus organismos descentralizados.

También aumentan en $ 59.368 millones las asignaciones presupuestarias destinadas al pago de prestaciones previsionales, a fin de incorporar el impacto de la fórmula de movilidad que aplica la Anses.

Una parte sustancial de los fondos nuevos se destinará al pago de intereses de la deuda soberana por $ 78.091 millones, tanto en moneda local como extranjera.

Otra porción del incremento del gasto engrosará los subsidios sociales en $ 21.331,6 millones. En menor medida crecerán las transferencias para subvencionar la energía y otras empresas privadas por $ 10.000 millones. Si bien el número es importante, resulta muy pequeño en comparación con los que había en otras épocas en que el gas y la electricidad eran más baratos para los consumidores, pero mucho más costosos si se los miraba desde las cuentas públicas. Las provincias y los municipios, en tanto, recibirán otros $ 40.000 millones para atender gastos corrientes, principalmente el pago de salarios.

En cambio, los gastos de capital disminuyen en $ 28.623,9 millones debido, entre otras cosas, a una menor recaudación del Fondo Federal Solidario por las retenciones a la soja y la disminución de transferencias a empresas públicas. Entre los que más resignan está el Ministerio de Energía, a cargo de Juan José Aranguren.

«El kirchnerismo lo hacía habitualmente porque dibujaba el presupuesto. Hasta ahora, la corrección es bastante chica. Esta es más grande. De todas maneras, es más chico que en otras épocas», sostuvo Camilo Tiscornia, de la consultora C&T Asesores Económicos.

En la práctica, con el incremento del gasto que estipuló ayer el Gobierno tendrá disponible este año un 12% adicional de fondos con respecto a lo aprobado por el Congreso.

El deterioro del resultado fiscal no es mayor porque también hay un aumento de recursos de $ 66.775,1 millones, de los cuales $ 42.125,6 millones corresponden a mayores recursos tributarios. De ese total, la mayor parte proviene del blanqueo de capitales y de la mayor recaudación del impuesto a los combustibles líquidos debido al aumento de las naftas y el gasoil.

La Casa Rosada todavía tiene una carta en la manga para contener el resultado de este año. Se trata de la subejecución presupuestaria de algunos ministerios, como se identifica en el lenguaje de la contabilidad del Estado la demora en el uso de fondos disponibles. Hasta el viernes pasado, una de cada dos carteras -incluidas la Jefatura de Gabinete y la propia Presidencia- mostraba señales claras de una moderación en el ritmo de uso de los recursos, si se lo compara con el empleo cronológico que deberían haber hecho a esta altura del año. Aunque aún es prematuro para afirmar que esa tendencia se convertirá en un ahorro efectivo, indica la orientación de cada cartera.

El DNU también autorizó la contratación de obras, servicios y adquisición de bienes con incidencia en ejercicios futuros por $ 119.692,4 millones.

Las claves de la medida presidencial

Recorte

Menos fondos a la Iglesia

El más afectado fue el complejo que tiene como epicentro la Basílica de Luján. La partida para «restauración y puesta en valor» de la iglesia restó en sus arcas 63,9 millones de pesos. Las reparaciones de los edificios aledaños y también el bautisterio contiguo a la basílica ya no tienen disponible el dinero para la reparación. A ellos se les restaron 35 millones de pesos. En total, alrededor de 100 millones de pesos que se habían reservado para que luzca mejor el principal epicentro de fieles y peregrinos de la Iglesia argentina ya tienen otro fin. Pero no fue lo único que perdieron los religiosos en esta mañana de diciembre. La iglesia San Pedro Telmo, ubicada en el casco histórico de la ciudad de Buenos Aires, también tuvo que ceder el dinero que tenía para la reparación. En total, el Gobierno modificó las asignaciones presupuestarias de unos 13,5 millones de pesos que se habían reservado para las mejoras edilicias.

Valijas

Los dólares de Antonini se destinarán a jardines

Los 800.000 dólares que trajo Guido Antonini Wilson en una valija a bordo de un avión de Enarsa para financiar la campaña presidencial de Cristina Kirchner se destinarán a construir jardines. Así lo establece el decreto presidencial que amplió ayer el gasto. En los considerandos, la norma sostiene que se decomisaron los fondos y serán destinados a la construcción de espacios de primera infancia, para lo cual se refuerzan los créditos vigentes del Ministerio de Desarrollo Social, que maneja Carolina Stanley.

Progresar

Más recursos para estudiantes

En medio de la pelea por el futuro de las jubilaciones, el Gobierno dispuso ampliar los fondos para el Programa de Respaldo a Estudiantes Argentinos (Progresar), creado en la última presidencia de Cristina Kirchner. La iniciativa busca generar oportunidades de inclusión social y laboral a través de acciones integradas que permitan capacitar a los jóvenes para que finalicen la escolaridad obligatoria, inicien o se les facilite la continuidad de la educación superior y realicen prácticas.

Fuente: La Nación.