25 enero, 2018 19:49



La cláusula gatillo suma complicaciones a la meta de inflación

Por eso el Gobierno busca cerrar paritarias sin gatillo para que los salarios sean la nueva ancla antiinflacionaria.

economia peña

La aceptación del programa económico de Mauricio Macri cayó abruptamente desde las elecciones y en este sentido el Gobierno necesita poder presentar en 2018 dos logros para refrendar el rumbo de su política: el primero en materia de crecimiento y el segundo, una baja abrupta de la inflación. En este sentido, la cláusula gatillo quedó el centro del debate. El Gobierno necesita que desaparezca para romper la inercia inflacionaria.

Como adelantó el director de Analytica, Rodrigo Álvarez, el lado positivo de este ajuste de salarios será un aporte de un cuarto de punto al crecimiento del PBI. No obstante, «La contracara de este mayor estímulo está en la mayor presión sobre los precios y sobre el déficit externo».

La cláusula gatillo la propuso el Gobierno nacional en 2017 para calmar la incertidumbre en caso de que no se lograra la meta del 17%. La idea era que no se disparara y que las paritarias fueran mirando la inflación futura.

Este jueves el gobernador Miguel Lifschitz anunció que este enero el sueldo de los empleados públicos santafecinos contendrá un aumento del 1,1% para compensar la diferencia entre salarios y la inflación de Santa Fe. De acuerdo a su Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), la suba de precios fue del 26,1% en 2017, mientras la paritaria del año pasado había sido de 25% más cláusula gatillo.

Es la segunda cláusula gatillo que se dispara y que suma presión sobre la inflación de este año. Ayer los empleados de comercio recibieron un aumento del 6% en tres cuotas. En la medida en que estatales, bancarios, UOCRA, Alimentación, docentes, petroleros y otros trabajadores vayan cobrando la actualización complementaria correspondiente a 2017, el crecimiento económico de este año recibirá un empujón adicional de la mano del consumo.

Pero también lo hará la inflación en un contexto de rápida suba del dólar, tasa de interés en baja que desancla expectativas inflacionarias y combustibles y tarifas subiendo fuerte en el primer semestre. En este sentido, la negociación de las paritarias difícilmente se sitúe en torno al 15% como pretende el Gobierno nacional.

Como sostuvo a Radio Dos de Rosario el gobernador Lifschitz, la inflación con la que cerró finalmente el año pasado «es uno de los datos preocupantes de la economía» ya que el Gobierno no logró la meta y es la razón por la que se dispararon las cláusulas este año.

Este instrumento fue propuesto el año pasado por el Gobierno nacional para calmar la incertidumbre en caso de que no se lograra el objetivo de 17% de inflación, pero la idea era que no se disparara y que, a partir de este año las discusiones sobre salarios se hicieran mirando la inflación que estaba por venir y no la inflación pasada.

Pero la meta fue ampliamente sobrepasada por el 24,8% de inflación de 2017 a nivel nacional, las cláusulas se dispararon y ni los empresarios ni las provincias están cómodos porque les representa erogaciones adicionales que les desbalancea los presupuestos y los obliga a traer costos del año pasado al ejercicio presente. En particular, son varias las provincias que ya ven que las partidas presupuestarias previstas para salarios ya no serán suficientes.

Se pudo saber que el Gobierno no quiere que el ancla inflacionaria esté más dada por el dólar sino que quiere que lo que ancle la inflación sean los salarios.
«No hay que enamorarse de los instrumentos», fue el argumento que repitió el ministro del Interior Rogelio Frigerio a los medios de comunicación para explicar la insistencia del oficialismo en que este año no haya cláusula gatillo en las negociaciones paritarias. Es que, para el Gobierno este instrumento resulta ser una suerte de indexación salarial que refuerza la inercia inflacionaria.

Con las expectativas de inflación subiendo por la pérdida de credibilidad del Banco Central y la disparada del dólar, LPO pudo saber que el Gobierno no quiere más que el ancla inflacionaria esté dada por el atraso cambiario sino que quiere que lo que ancle la inflación sean los salarios. Por eso, insiste en el techo del 15%.

En este sentido, los empresarios ya piden una negociación más firme, que no deje arrastre para 2019, pero con expectativas de inflación más cerca del 20% que del 15%, difícilmente los sindicatos acepten el 15% sin mecanismos de actualización posteriores. De hecho, de las tres paritarias cerradas solo una estuvo debajo del 15%, la de los estatales de Córdoba que firmaron una suba del 11%, pero con cláusula gatillo.