7 junio, 2023 23:49



En el Monumental, el Millonario ganó por los goles de Lucas Beltrán y Esequiel Barco, de penal, y llega confiado a la última fecha del Grupo D

River Plate venció 2-0 a Fluminense y depende de sí mismo para clasificar a los octavos de la Copa Libertadores

Con la formación que casi que sale de memoria, River salió a la cancha sabiendo que era un partido de vida o muerte. Y así lo jugó en los primeros minutos. Cuchillo entre los dientes y a apretar, a recuperar rápido y no dejar ni un centímetro. Un marco imponente se le vino encima desde temprano a Fluminense, al que le costaba hacer pie: Solari había puesto el 1-0 a los cinco minutos tras gran pase de Aliendro pero estaba adelantado por una pierna.

River no le dejaba un centímetro a Fluminense en salida. Entre tres y cuatro jugadores presionaban en campo contrario. El Millonario estaba metido en todo, en las grandes y en las chiquitas. Los visitantes respondieron con dos contragolpes peligrosos, pero para los 30′ el trámite era todo del local. Solo le faltaba animarse a patear al arco, llegaba bien al área y le faltaba movilidad en el último paso.

Fluminense igualó el trámite desde lo físico en el último tramo de la primera parte, pero le costababa progresar. Aún así, cuando lograba superar la presión de River, llegaba con peligro al arco de Armani. Hubo un gran trabajo de Beltrán recuperando pelotas. El Millo cortó y recuperó mucho, pero no pudo quedar frente al arco. A veces por mala suerte y otras por querer meterse con pelota y todo.

La más clara fue casi en tiempo de descuento, con un cabezazo de Beltrán que Fabio sacó en la línea y Solari no la pudo empujar. River fue muy superior y en ese combo de llegadas al área no ligó, porque también pateó varias veces de afuera y por centímetros las pelotas no ingresaban.

Lo que hizo bien en la primera parte fue ensanchar a Fluminense con Herrera o Casco para luego terminar por el centro. Hizo un desgaste enorme, movió la pelota, estuvo concentrado, le calentó el partido al árbitro Wilmar Roldán, demasiado permisivo y no revisando posibles penales en el área del visitante, pero no pudo obtener la merecida ventaja.

El Millo salió hecho una tromba al segundo tiempo, porque el partido se lo pedía, y encontró el merecido 1-0. Fluminense ya se había metido demasiado atrás y dio paso al ingenio de River, algo que había faltado en el primer tiempo. Rechazo de G. Pírez que fue un pase, Solari avanzó con espacio, centro y el Vikingo Beltrán, siempre donde hay que estar, para definir.

Fluminense sintió golpe y River fue con más ímpetú aún, pero el partido seguía abierto. Los contragolpes del visitante eran un dolor de cabeza e hicieron volar a Armani en dos oportunidades, por eso a los 20′ Demichelis mandó a Kranevitter a la cancha en lugar de Nacho Fernández.

El partido entró en un sálvese quien pueda y un ida y vuelta peligroso para River. Las piernas empezaban a pesar, ya no había lucidez en ataque y Fluminense se venía. Afuera Solari y Herrera por Paradela y Paulo Díaz. Demichelis sumó un ladrillo al muro para ganar en el juego aéreo con el chileno.

Definitivamente River había perdido la pelota y empezo a sufrir más seguido, a caminar por la cornisa en cada retroceso. Justo cuando The Strongest le marcaba el 1-0 a Cristal en Bolivia, a Armani se le escurrió una pelota que podría haber terminado en gol de Fluminense. Era el minuto fatídico. Micho quemó las naves con Palavecino y Borja por De la Cruz y Beltrán.

Parecía que el tiempo no pasaba más, que River en alguna contra lo iba a perder, pero quedó un resto de inteligencia para que en los cinco minutos de descuento directamente no se jugara. Pelota al córner y a otra cosa. Barco, que tuvo una noche descomunal, tuvo resto físico para encarar a los 94′, apilar rivales y entrar al área. Penalazo, Roldán cobró y Esequiel facturó. 2-0 y delirio en el Monumental.